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Una correspondencia a propósito de sueldos y Una respuesta

Ideas, apuntes, críticas, chismes, tendencias, habladurías

© Janusz Kapusta • corbis

 

Una correspondencia a propósito de sueldos

Los columnistas tenemos una suerte de cálculo previo sobre el impacto de nuestras columnas. Suelo pensar que en mi caso son los temas y el tiempo dedicado los que hacen la diferencia. Hay columnas juiciosas, escritas durante largas horas de trabajo que curiosamente pasan desapercibidas. Hay atrevidas, pendencieras y juguetonas, más rápidas, que son muy comentadas. Yo sabía que la columna titulada “El top de los salarios en cultura” (revista Arcadia, marzo de 2011) era del último grupo y que sería debatida con una cierta intensidad. Lancé unas cifras que me parecieron probables y así lo advertí, eso es arriesgarse. Y sí, me equivoqué en las cifras de algunos de los salarios más altos del sector cultura, ésos que yo quería conocer. Fue una equivocación gruesa en un par de salarios e importante en otros tres. Los errores del positivismo salarial. Ahí va la rectificación pedida.

Hablemos de las reacciones. Por un lado e-mails y cartas de regaño; por el otro, voces a favor del asunto, conscientes del valor de desacralizar el asunto salarial, tan secreto y tan incorrecto en la sociedad bogotana: “Aquí no hablamos de plata, ala”. Pero me parecía que había que hablar de plata y que al hacerlo abríamos la puerta para pedirles cuentas por su gestión. Por ahí iba la cosa. Mostrarle al lector que esos funcionarios y funcionarias de cultura eran bien remunerados y que, por eso mismo, era legítimo pedirles políticas coherentes, buenas ejecutorias y planes de largo aliento.

Y resulta que me descaché, que las cifras no coincidían, que el margen era más grande. Está bien, pero no me quiero quedar discutiendo unos márgenes, sacando porcentajes, peleando como lector de letra menuda. Y no quiero porque más allá de los márgenes, sigue claro el objetivo. Que si la cerca está unos metros más allá o más acá, a mí, que quiero provocar, que quiero poner un tema sobre la mesa y que no soy el ministro de Hacienda, no me perturba. Los salarios de los funcionarios, antes y después de las precisiones de El Malpensante, están en lo más alto y en lo más estrec...

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