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¿Quiosco para el Bicentenario?

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Historia de dos parques en conflicto.

Plano 1: el proyecto de Rogelio Salmona

 

Visitar una obra en construcción como la del futuro parque de la 26 en Bogotá se parece a salir de pesca. A uno se le va el tiempo esperando que ocurra algo que no llega, pero igual la pasa bien. Vivo en las Torres del Parque, de modo que mi jardín es el Parque de la Independencia. He sido testigo privilegiado de lo que ha estado pasando allí en los dos últimos años. He visto cómo las cercas en plástico verde se van descolgando y rasgando sin que nadie las reponga o repare, he visto cómo se abren huecos que luego se abandonan a la buena de dios, y he visto cómo se esfuman árboles de la noche a la mañana, uno a la vez, como para que nadie se dé cuenta. Sin embargo, a pesar de las reiteradas invitaciones de mis vecinos a protestar, volvía autoanestesiado de cada paseo, con la idea de que tres años de retraso en la era Moreno-Nule pasarían como un par de días de pesca infructuosa, y que algún día el parque sería mejor.

En medio de este letargo, leí por casualidad un informe de La Silla Vacía con la noticia de que el contratista del Parque del Bicentenario era Odinsa, el mismo de Eldorado. Fue como si hubiera picado una barracuda. O peor, como si un rape abisal hubiera saltado a la lancha.

Comencemos por entender a Odinsa y por diferenciar entre Parque de la Independencia y Parque del Bicentenario.

Primero: Odinsa es un contratista especial. No es de los que construyen obras según el diseño de otros y con la interventoría de un tercero, sino que después de ganarse la licitación manda al traste lo que había y arranca de nuevo, con diseños y diseñadores propios. Se trata de la misma empresa que actualmente construye el nuevo aeropuerto Eldorado, y que en lugar de pagar por ahorrarse la exoneración del costosísimo pero obligatorio refuerzo estructural, se las arregló para aumentar el tiempo de la concesión de 20 a 32 años.

Segundo: el Parque de la Independencia es lo que quedó del antiguo parque con el que, en 1910, se conmemoró el centenario del episodio del 20 de Julio, y el mismo al cual se le cercenó, en 1949, un gran pedazo que le dio paso a la avenida 26. Aclaremos que esta operación también se llevó, este sí por completo...

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Juan Luis Rodríguez

Es profesor de Arquitectura de la Universidad Nacional de Colombia.

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