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Editor Korazón

Por el bienestar de un fotógrafo

Segunda entrega para el "Editor Korazón"

Estimado editor:

Recurro a usted porque se ha cometido una injusticia contra mi nombre. De hecho, varias injusticias. La revista Bienestar, de Colsánitas, me culpa de seis fotos que no cometí. Es decir, en los créditos por las fotografías del artículo web “El barbero de La Pequeña Moscú” se pone mi nombre, y al dar clic allí uno es enviado al que indudablemente es mi perfil biográfico. Según un antiguo redactor de esa publicación, cuando él trabajaba ahí se acostumbraba atribuirme las fotografías de todos los artículos que se publicaban en la web. No sé por qué pasaba esto ni he querido preguntárselo a las directivas de Bienestar por miedo a que me den una razón. En todo caso, les envío esta carta a ustedes para quejarme, porque sé que conocen de cerca al director de dicho medio y porque esta es una forma de confrontación indirecta, con la que estoy más cómodo.

Se me han ocurrido varios cursos de acción. Primero, he decidido radicar una cuenta de cobro en la sede de Bienestar para reclamar una remuneración por cada una de esas imágenes que, estoy muy seguro, no me han pagado.

Segundo, como soy artista visual y de cierta forma he superado la noción de autoría (aunque no tanto como Bienestar), he contemplado hacer una exposición con todo este trabajo en negro que otros han hecho en mi nombre. El producto de las ventas estaría destinado a todos estos fotógrafos que, junto con mi apellido y biografía, asumo, también comparten mi cuenta bancaria.

No sería algo inaudito en el conjunto de mi obra, en la que se ha vuelto una constante el trabajo fabricado por otros. Hace poco decidí volverme el cineasta más prolífico de Colombia (¡alerta, Guinness World Records!). Ya varios de mis amigos están trabajando pro bono en los textos que usaré para subtitular mis cortos; luego ensamblaré ese material con imágenes más o menos aleatorias que encuentro en bases de datos de cámaras de seguridad conectadas a internet –si usted tiene una, no olvide cambiarle la clave que viene por defecto, 1234, o yo podría estar viéndolo en este instante–. Yo escojo y organizo las imágenes prestadas, guiado por intuición. Todas esas películas irán firmadas con mi nombre.

Como este texto que firmo, pero que tampoco he escrito yo.

 

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