Google+ El Malpensante

Breviario

Mamá África

Un réquiem por Miriam Makeba.

Miriam Makeba (1932-2008) © William Cupon. Corbis

La mujer lleva trapos de colores envueltos en el cuerpo y la cabeza. Es negra, vieja y grande. Tiene muchos años encima y la voz intacta. Estamos en Castel Volturno en un concierto en contra de los crímenes y amenazas de la mafia napolitana. La mujer toma el micrófono y canta en inglés una canción festiva, el público se levanta y sigue la percusión con aplausos e intentos europeos de baile africano. Después de la cuarta canción, sube la temperatura, se agudizan los gritos, se acentúan los aplausos. La mujer suelta un largo suspiro y su pesado cuerpo cae sobre el escenario con el micrófono en la mano.

Vamos atrás: cuarenta años. La mujer lleva puesto un vestido de leopardo que apenas alcanza a apretar su gran culo. Es negra, bella y grande. Hace movimientos espasmódicos con el vientre hacia adelante y hacia atrás. De las tirantas del vestido le salen unos brazos fuertes terminados en unas manos enormes con las que marca el ritmo mientras canta –más precisamente gime– una canción en xhosa, su lengua nativa. 
Lo primero pasó hace dos semanas en Italia, lo segundo en un concierto en 1966 en Estocolmo. La primera canción se llama “Pata Pata”, la segunda “Amampondo”. La mujer es la misma, Miriam Makeba. Murió el 10 de noviembre de este año.
Era grande. La boca, los ojos, los dientes, el culo, los brazos, la voz, los años. Tenía 76 cuando murió. Había nacido en Johannesburgo en 1932 y crecido en Pretoria antes de comenzar a recorrer el mundo con su música. Su nombre era Zensile Makeba, pero se hizo famosa en el mundo como Miriam, su segundo nombre, aunque muchos africanos la siguen llamando Mamá África.
Durante su infancia y después desde un largo exilio de 31 años, su vida estuvo atada a ese continente. Con solo dos semanas de nacida, pasó los primeros meses de su vida en prisión junto a su madre. Después de seis meses, volvieron a la libertad, dejaron Johannesburgo y se mudaron al norte. Miriam tenía 16 años cuando comenzó el apartheid y tuvo que vivir en carne propia la segregación, soportando abusos en varios trabajos com...

Página 1 de 1

El contenido de esta sección está disponible solo para suscriptores

Comentarios a esta entrada

Su comentario

Ángel Unfried

Director de la revista El Malpensante. Ha colaborado en Diners, Shock, Bacánika, La República y El Heraldo. Editor y relator de varios talleres de la FNPI.

Diciembre de 2008
Edición No.93

1

Salir con chicas que no leen/ Salir con chicas que leen

Por Charles Warnke

2

La escritura como seducción

Por El Malpensante

3

Taller Malpensante de Escritura

Por El Malpensante

4

Un débil abrazo

Por Carlos Páramo

5

En la muerte de los blasfemos

Por Mario Jursich Durán

1

Salir con chicas que no leen/ Salir con chicas que leen

Por Charles Warnke

2

El calígrafo

Por Alexandru Ecovoiu

3

Sombra

Por Ruven Afanador

4

Loca carrera de los optimistas

Por

5

El proletariado de los dioses

Por Paul Brito

Nuestro Archivo

1 de 4

Vampiros en Cartagena


Por Luis Ospina


Publicado en la edición

No. 101



¿Qué puede salir del encuentro entre tres cinéfilos reunidos para hablar de lo que más les gusta? Esta desempolvada entrevista puede ofrecer una respuesta. [...]

Científicos burócratas


Por David Graeber


Publicado en la edición

No. 151



Los centros de investigación en ciencia y tecnología han copiado en mala medida los vicios del mundo corporativo. El resultado es que el quehacer de la actividad científica transc [...]

Los hombres me explican cosas


Por Rebecca Solnit


Publicado en la edición

No. 164



Una especie de autoridad intelectual masculina, basada exclusivamente en el género, es una de las formas más sutiles y a la vez violentas de discriminación hacia las mujeres. Para [...]

Elogio del menosprecio


Por Christy Wampole


Publicado en la edición

No. 153



Comentarios exaltados, tuits furiosos, alaridos digitales. Vivimos en tiempos de indignación masiva. Sin embargo, aparte de amargarnos la vida, generalmente no cambiamos nada. ¿Existe al [...]

Columnas

La comba del palo

El control del comercio sexual

En uso de razón

¿Qué hay de nuevo en WikiLeaks?

Paseos citadinos

Paseo cartagenero por una Manga sin mangos

El arte del trapecio

Razones y tradiciones

No lo veo claro

Mary Roach y sus cadáveres fascinantes